Lo mismo que revelado los registros efectuados en 1975, la parte meridional de la espuela sobre la orilla derecha del Midou, había sido ocupada de modo intermitente desde el paleolítico.
Si los vestigios de la prehistoria revelan de los semblantes particularmente numerosos, mucho más interesantes son, sobre el plano del empleo del suelo, los millares de cascos recogidos activos del neolítico a la edad de los metales.
Su número y su variedad atestiguan, habida cuenta de la modestia de la superficie registrada, la presencia de un grupo sin duda importante de cultivadores neolíticos. El relé es tomado luego por los testigos de la época prerrománica, luego galorromana: fragmentos de ánforas itálicas del primer siglo delantero J.-C., luego de tarraconaise al siguiente siglo, a los cuales se suma de los substructions de edificios que suben probablemente al IIème siglo.
Para esta época, la zona de confluencia, lo mismo que el territorio situado al sur del Midou levantaba - tanto al espiritual como al temporal - de la abadía de San-Sever quien poseía, desde el fin del Xème siglo, las parroquias de Saint-Pierre-du-Mont sobre la orilla izquierda del Midouze y de Saint-Genès-des-Vallées, del que el sitio de la iglesia no ha podido ser encontradas.
