¿Y antes que nada que los motivos fueron quien pudieron incitar, hacia 1133, el vizconde Pierre de Lobaner a establecer un castillo y a fundar un castelnau en los bordes del Midouze?
Tal iniciativa que no tiene a esta época nada de excepcional, se puede ser asegurado del carácter político de la fundación y de la voluntad del vizconde de afirmar su autoridad en esta parte de su vizcondado.
Por otro lado, en un país relativamente llano, el sitio podía llamar sólo la atención, desde que se deseaba edificar un castillo y una aldea fortificada. Pero, si estos factores han podido motivar la conducta del vizconde y han guiado su elección, éste que fue, para nosotros, determinando, fue la voluntad vicomtale de controlar el paso del Midou por la carretera de las Pequeñas Landas. Que haya habido ya a este lugar un paso o que el castelnau haya atraído la carretera, importa poco.
La construcción sobre el camino de Roquefort, a la entrada de la ciudad, de un hospital dedicado a San-Jacques, el lugar ocupado por las rentas del peaje en las haciendas vicomtales prueba bien que una vez funda, el castelnau debió para una ancha parte su vuelo a su situación sobre una importante calle de paso, y eso cualquiera que haya podido ser por otro lado las ventajas que los habitantes retiraron de su establecimiento en sus muros.
La ordenación de un desembarcadero luego la construcción de un puente sobre el Midou, al pie mismo del castillo, acompañó o siguió de poco la fundación del castelnau, pero arrastraron de modo casi inevitable la aparición de un burgo sobre la orilla opuesta. El hecho que este puente esté abierto sobre una verdadera pata de ganso de carreteras podía aumentar sólo su carácter atractivo. No parece, sin embargo, que el puente y la encrucijada de carreteras hayan sido los solos factores que determinaron luego el nacimiento el vuelo del Burgo. Es conveniente no olvidar, en efecto, que el Midouze era navegable. Aunque nosostros de ello no tenga para el Edad Media ninguna prueba formal, es probable que, desde esta época, un puerto se establece sobre la orilla izquierda del río, más abajo del puente, mientras que varios molinos eran instalados en ribete del Midou, desde 1155.
Bajo la tutela sucesiva de los vizcondes de Marsan, de Bigorre y del Béarn (1256), por fin bajo aquella de los condes de Foix, a partir de 1286, la ciudad adquirió progresivamente su autonomía, sancionada por el crecimiento, en 1273, de una " mayretat" atestiguada antes algunos años por un sello (1259) y por la existencia de un "común consejo" (1266).
